Entrevista a Marcos Rivero Mentado sobre ‘Amores ciegos’

¿Qué te llevó a basar tus relatos en la ceguera?

Este libro empezó con una carta que hace años le había escrito como despedida a mi abuelo, ciego y sordo. La releí y reescribí varias veces pero al mismo tiempo, me surgió la necesidad casi innata de contar hechos y situaciones que tratan la ceguera, desde otros puntos de vista: la existencial, la incapacidad de apreciar la realidad, la falta de amor propio, etc.

Hay un cierto toque positivo en tus historias, de superación de barreras. ¿Qué papel tiene el amor en este proceso?

La redención. En mis relatos creo que me refiero al amor universal, el que no entiende de géneros ni prejuicios, ni limitaciones sociales o físicas. Y sobre todo, tiene que ver con la capacidad que tiene el ser humano de ver más allá de sus circunstancias, constatando que el amor lo puede todo. En una época donde las relaciones son cada vez más difíciles, debido al individualismo, la cosificación y la interacción de las redes sociales, se me antoja que hemos perdido nuestra necesidad de contacto directo con las personas. Lo virtual y lo ficticio ha desbancado nuestra identidad como seres que ansían conectar físicamente con los demás.

Las fotografías tienen una gran importancia en Amores ciegos. ¿Fueron la semilla de las tramas o ya latían dentro de ti esos personajes?

La fotografía forma parte de mi vida, ya no solo a nivel creativo o expresivo sino también como catarsis emocional. Creo que por eso, se integra con la trama de estas historias. Es una ventana por donde se pueden sentir imágenes y escenas.

¿Por qué elegiste géneros narrativos tan distintos para cada relato?

Simplemente por influencias literarias. Lo hice de manera inconsciente, sin premeditación, buscando darle un sentido distinto y único a cada relato.

¿Qué relato destacarías? ¿A cuál le tienes especial cariño y por qué?

Todos me gustan pero quizás, uno de mis favoritos es la historia de Candelaria, pues en el fondo, resultó ser un homenaje a mi abuela materna, a la que estuve muy unido. Además, uno de mis géneros literarios favoritos es la novela gótica aunque esa historia, está más basada, en los relatos clásicos japoneses de fantasmas. Creo que escenifica, el proceso que contemplo en mis autorretratos fotográficos, el encuentro con mis fantasmas y la superación personal.

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